Te busqué en el fango,
deprecante de mi vida…
Tú, que me guiaste
a los pantanos de la noche,
como Ave fénix
renacía cada día,
sobreviviendo a los peligros
me exponía.

Velo en el alma
portaba como excusa,
la gran ceguera
que obligado no veía,
igual que oruga
hasta tus huertos me colaba
y así podía alimentar
mis ojos muertos.

Una mañana…desvío mi camino,
sigo mi instinto
y hacia la luz profeso
en ceremonia radiante  vuelo ileso,
olvido búsqueda,
que como todo exceso
nos dejan coste que cubrir…
en alto precio.

Y... te encontré



 

 

 

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