Quisiera tenerte ahora en mis brazos
en estos momentos de cruel confusión
cuando la tortura abrasa mi alma,
simplemente un beso, cura el corazón.

Yo sé que es el tedio ya, de tantos años
que sujetan ansias de toda pasión,
mi cuerpo paciente espera en silencio
transcurran los tiempos de perturbación.

Y entre tus días y míos de espera,
silente mi grito se pierde en el alba
cantando el arrullo que doy al infante,
sigo mi camino siempre hacia adelante.

No es que haya hastío ni desavenencia,
es lo cotidiano del ir y venir,
botando a un lado, de verja y caminos
todas las dulzuras del bien existir.

Por eso mi grito que rompe en un canto
voy por los caminos tomando excelencias.
Recojo los frutos, las buenas cosechas,
y tiro los odios entre la maleza.



 

 

 

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