
Desechemos el hastío, ¡mi vida!
Atiza el fuego de la pasión que siento,
para revivir en calma placentera póstuma,
el marasmo de la tranquilidad.
Disfrutemos nuestros cuerpos desnudos,
ya que de esta manera podemos atrapar
el roce con la eternidad.
Sólo tu, sólo yo… se piensa en la soledad,
pero es comunión del cuerpo y del alma
que vuelan hacia la libertad.
Mi amor por ti es renovable, nunca igual,
el aumento en sentires, es probable,
jamás lo he podido comparar.
Son caricias que cantan y ríen,
que erizan y descontrolan a mi ser ansioso,
desesperando concupiscente por tu sexo.
No juzgues mi turbia propuesta de liviandad,
ya que las lascivias y lujurias,
son mis símbolos para ti a perpetuidad.
Has tocado las partes mas ocultas de mi ser,
escondidas estaban, pero latentes,
para hallar un cuerpo ansioso y potente
que me hiciera renacer.
Y ya mezclado, el amor y el placer,
no habrá poder profano, ni mundano,
que lo pueda detener.


MarelArt©
ISBN 970-92639-9-4
|