Compañero, amigo, amante,
no sé dónde inicia el verso,
pero bueno… me conformo con decir
esto que aquí les expreso.

Compañero de aventuras
fue mi primer sentimiento,
donde sólo era testigo
el céfiro de los vientos.

Amigo, llegó a la usanza
de las cuitas, en encuentros,
aquel que fue confidente
de historietas y mis cuentos.

Amante, no sé si pueda,
el comentarles yo esto,
pues con tan sólo pensarlo
se me erizan mis adentros.

¡Anda!... que no se ni cómo
se juntaron los segmentos,
compañero, amigo, amante,
y ahí comenzó otro cuento.

¡Mala cosa!... él me dijo,
con ese tono travieso,
...mas la prudencia y el juicio
tienen que regir lo nuestro.
...Sé, eres gaviota que vuela
al menor de los intentos,
pero no me menosprecies,
te enloquezco con mis besos.

Yo lo tomé a la ligera,
sonreía en mis adentros,
…tengo el elíxir que cura,
mi protección, mi amuleto.

En vorágine fui cayendo,
tan confusa de sucesos,
que no se cómo, ni cuándo,
el amor me fue prendiendo.

¡Vaya!... palabras no tengo
para definir todo esto,
y concluyo con un ¡Te amo!
como total argumento.

 

 

 

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